Voluntad de acero

La historia de Cristamax

Voluntad de acero

La historia de Cristamax

¿Cómo comienzan las grandes historias de resiliencia? Con un obstáculo o reto que los protagonistas del relato no tenían previsto. Para Univex, empresa de Alpek, ese reto llegó en forma de un pequeño cristal de 4.7 milímetros.

Univex, con más de 40 años en el mercado, históricamente se había dedicado a producir caprolactama (materia prima principal para la producción de Nylon 6) y sulfato de amonio, uno de los fertilizantes más eficientes de México. Durante años, todo fue viento en popa.

Sin embargo, en 2016 sus competidores comenzaron a importar el mismo producto en una presentación que resultó más popular entre la clientela y que Univex no producía: fertilizantes granulados más grandes. Claro que el equipo de Univex no se iba a quedar con los brazos cruzados.

El objetivo: producir esferas de 2 a 5 milímetros, que luego serían conocidas como Cristamax.

El plan: optimizar la planta que ya existía, modificando el evaporador y motor de un cristalizador, cambiar el tipo de cribado y variar los tipos de limpieza.

Los obstáculos:

– Hacer todo lo anterior sin afectar la producción de caprolactama, el otro producto principal de Univex.
– La tecnología necesaria no existía en México, la trajeron desde Suiza.

Aunque nos encantaría terminar la historia aquí y decir que todo salió de acuerdo al plan, no sería una historia de resiliencia si así hubiera sido, ¿cierto? Después de todo, fue como empezar a producir sal en grano cuando siempre se había hecho azúcar glass.

Solo la modificación del evaporador duró 6 meses y se tuvo que empatar con el paro de mantenimiento general de la planta para no afectar la producción de caprolactama.

Durante las 2 semanas posteriores al arranque, no sabían qué iba a pasar. Hubieron una serie de problemas operativos en diversos equipos, y para controlarlos tuvieron que realizar actividades de paro y mantenimiento.

Los primeros cristales salían sucios o en forma de arroz, los resultados eran inconsistentes; los clientes renegaban y los comparaban con otras empresas. Además de que la producción de caprolactama sí se vio afectada. Tanto así que se decidió hacer una pausa en el proyecto para regresar a la producción correcta del producto principal.

Durante 3 años más se realizaron pruebas. Y, finalmente, gracias a la resiliencia del equipo, a su voluntad inquebrantable y a las ideas aportadas por personas en todos los niveles de la organización, lo lograron.

Hoy por hoy, Cristamax es tan codiciado que se encuentra sobrevendido aún y cuando producen más de lo que se tenía previsto (215 vs. 195 toneladas por día). Todo esto no fue por arte de magia, sino gracias al esfuerzo de un equipo que decidió nunca darse por vencido.

Cuando en duda, recuerda la filosofía de estos visionarios con voluntad de acero.